Pilates clínico y fibromialgia.

Fibromialgia Consiste en una anomalía en la percepción del dolor, de manera que se perciben como dolorosos, estímulos que habitualmente no lo son. Además de dolor, la fibromialgia puede ocasionar rigidez generalizada, sobre todo al levantarse por las mañanas, y sensación de inflamación mal delimitada en manos y pies.

También pueden notarse hormigueos poco definidos que afectan de forma difusa sobre todo a las manos. La persona que busca la ayuda del médico suele decir “me duele todo”, pero otras veces es referido como quemazón, molestia o desazón.

Con frecuencia el dolor varía en relación con la hora del día, el nivel de actividad, los cambios climáticos, la falta de sueño o el estrés. Además del dolor, la fibromialgia ocasiona muchos otros síntomas: el 90% de los pacientes tienen cansancio, el 70-80% trastornos del sueño y hasta un 25% ansiedad o depresión. Tengo fibromialgia y ahora ¿qué?.

La enfermedad no tiene curación definitiva. El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, para conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de estos pacientes. Es importante conocer la naturaleza de la enfermedad y cuáles son los factores desencadenantes de brotes, realizar tratamiento de las alteraciones psicológicas asociadas si las hay (ansiedad y depresión) y ejercicio físico suave diariamente. Hay diversos tipos de síntomas que afectan a cada persona de una manera diferente.

Si tengo fibromialgia, ¿puedo realizar actividad física como el Pilates?.
Los objetivos generales del método Pilates para pacientes con Fibromialgia es mejorar la flexibilidad corporal, con énfasis en el fortalecimiento del core (músculos profundos de la columna, piso pélvico y abdomen), mejora de la postura, coordinación de la respiración asociada al movimiento, equilibrio dinámico y mejora de las habilidades funcionales. Sin embargo, debemos minimizar el reclutamiento muscular desnecesario, pues puede causar fatiga, inestabilidad y perjudicar la recuperación después del ejercicio físico. Hay muchas razones por las cuales el empleo de la metodología Pilates puede ser efectiva para el acondicionamiento o rehabilitación de un paciente con fibromialgia.

El método proporciona un bajo impacto y se concentra no sólo en la fuerza y estabilidad del centro de fuerza, sino en el uso de respiración y trabajo respiratorio. Por lo tanto, algunos estudios muestran que trabajar la respiración, durante el movimiento del cuerpo, puede aumentar la relajación de los músculos y así evitar tensiones indebidas. Los pacientes serán más beneficiados con programas personalizados en Pilates. El foco debe ser en los ejercicios de estiramientos suaves y en el trabajo de estabilización del centro de fuerza para la estabilización de la cintura pélvica y el trabajo de la cintura escapular. De esta forma, se concluye que el Método Pilates puede ser una alternativa terapéutica segura para pacientes con Fibromialgia.

Por lo tanto, los ejercicios pueden favorecer la mejora de la calidad del sueño, alivio de los dolores musculares, mejora de la postura, reducción de la fatiga muscular así como aumentar la capacidad funcional para realizar sus actividades de vida diaria de la mejor forma posible.

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